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Confianza: El termómetro de la salud de tu equipo

Como seres sociales, los seres humanos estamos en constante relación con otros seres humanos. En nuestras relaciones más cercanas (familia, amigos, parejas…) solemos buscar una serie de cualidades que nos indican que la relación que mantenemos es saludable. Si dejamos de detectar esas cualidades, es probable que queramos tomar distancia, disminuir la energía que invertimos en ese vínculo o incluso romperlo.

La confianza es sin duda una de esas cualidades indispensables si pensamos en relaciones sanas y de calidad.

Las teorías del desarrollo evolutivo apuntan a que ya en la primera infancia es necesario disponer de un espacio seguro y de confianza con nuestros padres o vínculos primarios, y que es gracias a la sensación de confianza y de seguridad que nos atrevemos a explorar, crecer y aprender y así nos vamos desarrollando como adultos sanos emocionalmente.

 

¿Qué nos aporta la confianza en nuestras relaciones?

Una relación en la que sentimos confianza nos aporta seguridad y tranquilidad, sabemos qué esperar y qué se espera de nosotros.  También la vivimos como un espacio de honestidad,  escucha y reconocimiento: puedo ser yo misma, puedo expresar lo que pienso y siento y soy valorada y reconocida por lo que soy, y lo mismo con la otra parte: sé que el otro es honesto, que me va a decir lo que realmente piensa y lo valoro por como es y lo que aporta a la relación. Una relación en la que hay confianza es una relación auténtica y con la que podemos comprometernos. Como veis la confianza nos ayuda a cubrir algunas necesidades básicas del ser humano (reconocimiento, apoyo, escucha, autenticidad, etc).

 

Si en nuestras relaciones personales sabemos y sentimos que la confianza es un valor imprescindible, ¿podemos pensar que también lo ha de ser en un equipo de trabajo? ¡La respuesta es un sí rotundo!

  • Un entorno de trabajo de confianza es un entorno en que las personas se sienten tranquilas, saben qué se espera de ellas, saben que su valor es reconocido y que cuentan con un equipo valioso, que se están cubriendo las funciones necesarias para cumplir con el propósito. 
  • A nivel individual, cada persona está segura de sí misma, con confianza y autoestima, y gracias a esa confianza se siente libre de aportar su valor, crear, innovar y asumir riesgos porque ¡sí! ¡puede equivocarse también! porque sabe que el resto del equipo no va a criticarla por su error, sino que va a apoyarla para averiguar qué ha sucedido y trabajar y aprender juntas la solución. 
  • Un equipo con confianza tiene una comunicación honesta. Los miembros pueden traer sus preocupaciones, sus inquietudes y su feedback hacia el resto o hacia las propuestas, porque se siente alineado hacia un propósito común, por encima de las necesidades individuales. 
  • Las personas que sienten confianza en su equipo se enorgullecen de pertenecer a él, y están motivadas para conseguir resultados, para afrontar retos, transitar cambios y crecer juntas.

 

La confianza en un equipo de trabajo no sólo aporta bienestar a las personas que lo forman sino que asegura el rendimiento óptimo, la eficacia y la consecución del propósito del mismo, ya que fomenta la colaboración, refuerza el trabajo en equipo y aumenta el compromiso de las personas con el propósito. 

 

La confianza es el puente a tender entre la necesidad de la organización para conseguir resultados, innovar y crecer y las necesidades humanas de reconocimiento, apoyo, autorrealización y colaboración.

 

¿Qué pasa en un equipo en el que no existe confianza o está deteriorada?

Las personas se retraen y se desvinculan del equipo y del propósito. Pierden la confianza en sí mismas y en los demás, disminuye su compromiso con el trabajo y con la organización. Sin confianza, no pueden aportar lo mejor de sí mismas, lo que afecta a la colaboración y también al rendimiento del equipo. Las personas compiten por sus puestos, acaparan información, no asumen riesgos, hablan de los demás en vez de con ellos…

 

La confianza es un valor que se crea y se destruye con facilidad. Es relativamente fácil (si sabes cómo) crear espacios seguros e invitar a tu equipo a sentir esta confianza, pero ésta es muy vulnerable sobre todo en momentos de tensión o de cambios, por lo que deberemos estar dispuestos a construir un compromiso conjunto para mantenerla. 

 

¿Cómo incorporar la confianza como una cualidad estable en tu equipo?

Como líderes de equipos nuestro papel va a ser clave en conseguir crear, estabilizar y mantener unas relaciones de confianza entre nuestros compañeros. 

Antes de nada: 

 

1. Clarificar el propósito. ¿Qué lugar ocupa la confianza en el propósito del equipo? ¿Qué lugar queremos que ocupe? Las personas necesitan saber que la confianza es un valor clave, que está en el centro, que le vamos a dedicar energía e intención.

2. Comprometernos con el propósito. Una vez hemos puesto la confianza en el centro, todas las personas del equipo deben comprometerse a crearla, mantenerla y recuperarla cuando ésta se deteriore.

 

Una vez tenemos claro que queremos que la confianza esté presente, hay algunas acciones estructurales que nos van a ayudar a crear ese marco de trabajo para que la confianza nazca:

 

1.Clarificar las expectativas. ¿Cuáles son nuestros objetivos como equipo? ¿Cuál es la función de cada persona dentro del equipo? ¿Qué esperamos unos de los otros? ¿Cuál es la manera en que vamos a trabajar?  

 

2. Asegurar un buen flujo de información. ¿Cuál es la información relevante? ¿Cómo vamos a asegurar que compartimos la información que necesitamos? ¿Qué espacios tenemos para transmitir información, generar sabiduría e innovar, escuchar y compartir emociones, darnos feedback crítico pero también apreciativo…?

 

3. Predicar con el ejemplo. Si queremos que nuestro equipo confíe, tenemos que confiar nosotros primero. Compartir información, delegar, ser honesto, reconocer las propias limitaciones y errores, reconocer el valor de la diversidad, ser coherente y consistente son algunas muestras de lo que es un líder que confía. No podemos pedir confianza en los demás si no aprendemos a confiar en ellos.

 

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